Trump otra vez: castiga a México por ejercer su soberanía

spot_imgspot_img

Pos ¿qué creen? Donald Trump ha decidido castigar a México por tomar decisiones soberanas en su territorio. Ahora, su nuevo blanco es el sector aéreo: bajo el argumento de que la mudanza de vuelos de carga del AICM al AIFA “afecta la competitividad” de las aerolíneas estadounidenses, el Departamento de Transporte de Estados Unidos ha lanzado una serie de represalias que incluyen el retiro del estatus antimonopolio a la alianza Delta-Aeroméxico, así como la exigencia de que la aerolínea mexicana revele sus horarios de operación y se abstenga de coordinar precios o rutas con su socio estadounidense.

Es, en pocas palabras, otra medida unilateral, una más en la larga lista de castigos que Trump —en su regreso a la Casa Blanca— ha empezado a desplegar contra México. La presidenta Claudia Sheinbaum ya lo dijo con claridad: “No hay razón alguna para esta sanción”. Y tiene razón. Lo que se esconde detrás de esta presión no es una preocupación legítima por la competencia aérea, sino un mensaje político: Estados Unidos puede —y va a— imponer castigos si no se le obedece.

Resulta y resalta que no es la primera vez que lo hace. En semanas recientes, el gobierno de Trump impuso un arancel del 30% a productos mexicanos de acero y aluminio. También se anunció una cuota compensatoria brutal del 273.43% a un pequeño grupo de productores de jitomate, lo que supone la muerte comercial para muchas exportaciones. Y ahora la aviación.

La razón oficial —el traslado de vuelos de carga al AIFA— es, en realidad, una medida técnica que responde a la saturación del AICM y a una estrategia de largo plazo para fortalecer el nuevo aeropuerto. Fue una decisión transparente, legal, y sobre todo, soberana. Pero para el proteccionismo visceral de Trump, nada de eso importa. Lo que importa es castigar.

¿Por qué ahora? ¿Por qué tantos golpes seguidos? Todo parece indicar que se trata de una estrategia de presión acumulativa. Trump ha dejado en claro que usará a México como un enemigo útil. Su retórica apunta a lo mismo de siempre: culpar al sur, agitar el miedo, y reforzar la fantasía del dominio estadounidense sobre su vecino más importante. Es el mismo guion que aplicó con los aranceles migratorios, el muro y el chantaje comercial.

Pero el contexto ha cambiado, porque México no es el mismo. Su economía es más robusta, su política exterior más firme, y su dignidad menos dispuesta a ser pisoteada. La relación bilateral no puede seguir marcada por amenazas ni por sanciones arbitrarias. No somos un protectorado ni una maquiladora subordinada.

Trump quiere obligar a México a retroceder. Pero lo que está logrando es dejar clara su intolerancia frente a un país que decide por sí mismo. Si castiga a México por mover vuelos de un aeropuerto a otro, ¿qué seguirá? ¿Prohibir decisiones urbanas? ¿Imponer sanciones por abrir refinerías? ¿Cancelar acuerdos por construir trenes?

Y es que lo que está en juego no es un código aéreo, es el respeto mutuo entre dos naciones soberanas. México no puede, ni debe, ceder ante el berrinche de un expresidente con delirios imperiales.

Por eso somos los rompenueces.

spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
spot_imgspot_img

Noticias Recientes

Prevén vientos moderados para hoy miércoles

La Dirección General de Protección Civil informó que este...

Construyen banquetas en ampliación de la avenida De las Torres

Como parte de los trabajos complementarios en la ampliación...

Sesiona Consejo Consultivo del IMM

Con la participación de consejeras ciudadanas y representantes de...

Invitan a votar por atractivos turísticos chihuahuenses

El Gobierno del Estado, a través de la Secretaría...

Hacen como que analizan la seguridad en Chihuahua

La gobernadora Maru Campos encabezó la sesión semanal de...
spot_imgspot_img
spot_img
spot_imgspot_img
spot_imgspot_img