Pos, ¿qué creen? Por años, el sarampión fue una enfermedad que creíamos erradicada en la conversación pública. Su nombre aparecía apenas en los manuales de vacunación o en los registros escolares de salud infantil. Pero en Chihuahua, y particularmente en Ciudad Juárez, el virus ha regresado con la fuerza de aquello que se subestimó. Hoy ocupamos, lamentablemente, el primer lugar nacional en contagios. La negligencia del pasado, sumada a una falsa sensación de seguridad, nos ha alcanzado.
Y es que la alerta ya no puede ser ignorada. Y como ocurre con frecuencia en esta frontera, el Municipio ha tenido que entrar al quite. Ayer, el presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar sostuvo una reunión clave con autoridades de los tres niveles de gobierno, reconociendo que esta crisis sanitaria no puede atenderse con declaraciones sino con acción coordinada. La creación de una campaña de vacunación masiva contra el sarampión no es sólo urgente: es indispensable.
El encuentro no fue menor. Acompañaron al alcalde el subsecretario de Políticas de Salud del Gobierno de México, Ramiro López Elizalde; el secretario de Salud de Chihuahua, Gilberto Baeza Mendoza; y diversas autoridades estatales y municipales, entre ellas la directora de Salud Pública Municipal, Daphne Santana Fernández. La presencia de todos ellos en una misma mesa indica que ya no hay margen de espera: se necesita una intervención conjunta, sólida, sostenida.
Lo preocupante es que llegamos a este punto por una mezcla de factores previsibles: baja cobertura de vacunación, desinformación, falta de campañas contundentes, e incluso un relajamiento institucional que olvidó que el sarampión, aunque prevenible, no desaparece por decreto. En palabras de la directora Santana, es precisamente la cercanía del alcalde Pérez Cuéllar con la población lo que puede hacer la diferencia. Y tiene razón: se necesita liderazgo político que comunique con claridad que la vacuna es segura, gratuita y urgente.
De acuerdo con la Secretaría de Salud estatal, en las últimas horas perdió la vida una mujer de 48 años originaria de la comunidad de San José Baqueachi, en el municipio de Carichí. La enfermedad le provocó complicaciones por neumonía.
La primera defunción en Chihuahua ocurrió el viernes 11 de abril. Un hombre de 31 años originario de Ascensión falleció por complicaciones de salud provocadas por el sarampión, la falta de vacunas y una diabetes mellitus no atendida de forma apropiada.
Resulta y resalta que la tarea que viene es titánica. No basta con los discursos ni con las estadísticas. Hay que instalar puntos de vacunación efectivos, accesibles, donde la ciudadanía no sólo acuda por necesidad, sino por conciencia. La cultura del cuidado comienza con la información, pero se traduce en acción. Y esa acción, en esta coyuntura, es una: vacunarse.
De acuerdo con el esquema oficial, las personas deben aplicarse dos dosis a lo largo de la vida: una en la infancia, otra en la edad adulta, hasta los 45 años. Pero muchos no lo han hecho. Y ahora, el virus se pasea por colonias, escuelas y consultorios, alcanzando a quienes menos deberían estar expuestos: niñas, niños y adultos mayores.
Hoy es momento de cerrar filas, sin protagonismos. El esfuerzo conjunto entre Federación, Estado y Municipio merece reconocimiento, sí, pero también vigilancia ciudadana. Que no se convierta en una campaña más, sino en una estrategia sostenida. Porque cuando la salud pública está en riesgo, no hay colores ni competencias: hay urgencia.
Por eso somos los rompenueces.


