Ciudad de México. La última sesión de la Comisión Permanente del Congreso terminó en violencia, insultos y amenazas, protagonizada por Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI y senador. Tras finalizar el Himno Nacional, Moreno subió intempestivamente a la tribuna y comenzó a agredir físicamente al presidente de la Permanente, Gerardo Fernández Noroña, quien trató de contenerlo sin éxito.
Los videos difundidos muestran a Moreno lanzando puñetazos, jaloneando y amenazando de muerte a Fernández Noroña, mientras golpeaba a Emiliano González, fotógrafo y encargado de redes del legislador morenista, quien terminó con lesiones visibles y usando collarín y cabestrillo. La agresión se extendió a otros legisladores, incluidos el senador Pablo Angulo y los diputados Carlos Gutiérrez Mancilla y Eruviel Alonso, quienes participaron pese a no formar parte de la Permanente.
Legisladores de Morena, encabezados por su coordinador Adán Augusto López Hernández y Fernández Noroña, calificaron los hechos como una provocación planeada y anunciaron que presentarán denuncias penales contra Moreno Cárdenas, solicitarán su desafuero y exigirán protección para los agredidos. La sesión, que duró más de tres horas, estuvo marcada por constantes insultos y descalificaciones de priistas y panistas, quienes defendieron a la senadora Lilly Téllez, acusada de solicitar la intervención militar de Estados Unidos en México.
En conferencia de prensa, Moreno justificó su agresión alegando que no se le permitió intervenir para defender a Téllez y aseguró que el PRI no se dejará callar ni amedrentar, incluso anunciando resistencia civil y un regreso el 1 de septiembre a la Cámara de Diputados.
El incidente deja en evidencia no sólo la escalada de violencia física y verbal dentro del Congreso, sino también la desesperación de un PRI reducido en número y capacidad, que recurre a la intimidación y los golpes en lugar de la política y el diálogo. La Cámara Alta, mientras tanto, enfrenta el desafío de proteger la integridad de legisladores y trabajadores y garantizar que hechos de esta naturaleza no se repitan.









