Pos, ¿qué creen? Donald Trump lo anunció con bombo y platillo: el «Día de la Liberación» marcaría un nuevo comienzo para la economía de Estados Unidos. Sin embargo, en lugar de una celebración, el mundo financiero se despertó con un terremoto bursátil que ha sido comparado con el colapso de marzo de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 paralizó la actividad global. Con pérdidas estimadas en 3.1 billones de dólares, el sueño de una economía fortalecida se ha convertido en la peor pesadilla de Wall Street y del resto de los mercados internacionales.
Pero el desplome de los índices bursátiles fue inmediato tras el anuncio de Trump de una nueva política comercial basada en aranceles agresivos y proteccionismo extremo. La estrategia, que pretendía beneficiar la manufactura estadounidense, terminó sembrando el caos en los mercados financieros, generando incertidumbre entre inversionistas y empresas que dependen del comercio global.
El Nasdaq, donde cotizan las principales tecnológicas del mundo, perdió casi un 6%, arrastrado por la caída de las «siete magníficas». Apple lideró las pérdidas con un desplome del 9.25%, lo que se traduce en una evaporación de 300 mil millones de dólares de su valor de mercado. Amazon y Nvidia también fueron golpeadas con descensos del 8.98% y 7.82%, respectivamente.
El S&P 500 retrocedió un 4.84% y el Dow Jones cayó casi un 4%, reflejando la profunda desconfianza de los inversionistas en la viabilidad de la política económica de Trump. Mientras tanto, en Europa y Asia se vivieron jornadas igualmente turbulentas: el DAX alemán cayó un 3.08%, el CAC 40 francés perdió un 3.31% y el Nikkei japonés se desplomó un 2.77%. La ola vendedora no dejó títere con cabeza, evidenciando que la «liberación» de Trump es, en realidad, un torpedo contra la estabilidad económica mundial.
Curiosamente, en medio de la tormenta, el peso mexicano encontró un respiro. La moneda se apreció 2.5% frente al dólar, registrando su mayor avance desde abril de 2020. Este inesperado fortalecimiento responde a que México quedó excluido de los aranceles de Trump, lo que refuerza su atractivo como destino de inversiones y manufactura en el marco del T-MEC. De hecho, los analistas apuntan que la relocalización de empresas (nearshoring) podría ganar impulso, favoreciendo a México frente a los países asiáticos afectados por los nuevos impuestos comerciales.
Mientras tanto, la incertidumbre reinante llevó a los inversionistas a buscar refugio en activos tradicionales como el oro, que alcanzó un precio récord de 3,136.30 dólares por onza. Por otro lado, el bitcoin se mantuvo alrededor de los 83 mil dólares, aunque con volatilidad considerable.
Resulta y resalta que la caída de los mercados es una clara advertencia de los riesgos de jugar con fuego en la economía global. La estrategia de Trump de imponer barreras comerciales en nombre de la «liberación económica» ha tenido el efecto contrario: desestabilizar el comercio internacional, sembrar el pánico en Wall Street y debilitar la confianza en la economía estadounidense.
Si algo ha quedado demostrado con esta debacle es que la política proteccionista de Trump no solo es obsoleta, sino también peligrosa. En un mundo interconectado, aislarse económicamente solo conduce a la incertidumbre y a la pérdida de competitividad.
Y es que lejos de ser el «Día de la Liberación», este episodio pasará a la historia como el Día del Hundimiento de los Mercados Mundiales, una jornada que ha dejado en evidencia la fragilidad de una economía que, en lugar de avanzar hacia el futuro, se aferra a políticas del pasado. El mensaje de los mercados ha sido claro: la verdadera fortaleza económica no se construye con muros ni con aranceles, sino con estabilidad, confianza y cooperación internacional.
Por eso somos los rompenueces.