Pos, ¿qué creen? Faltan apenas unas horas para que el mundo conozca el destino de la política comercial de Estados Unidos y, con ello, los efectos que tendrá en México. El anuncio de los aranceles de Donald Trump ha mantenido en vilo a los mercados, a los inversionistas y a los analistas económicos, quienes evalúan los posibles impactos de la medida en el crecimiento del país.
Desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se ha insistido en que la economía mexicana no entrará en recesión este año, a pesar de las advertencias de organismos internacionales y bancos de inversión. No obstante, la dependencia también ha reducido sus expectativas de crecimiento a un rango de entre 1.5% y 2.3%, lo que refleja la incertidumbre generada por la estrategia comercial de la Casa Blanca.
El panorama es incierto. La inversión privada, uno de los motores de la economía mexicana, se ha visto afectada por la cautela ante el cambio de reglas en el comercio bilateral con Estados Unidos. La minería petrolera, por su parte, muestra signos de desaceleración, y la inversión residencial también ha perdido dinamismo. Estos factores han obligado a las autoridades económicas a replantear sus previsiones.
Resulta y resalta que la depreciación del peso es otro factor a considerar. Hacienda ha ajustado su previsión del tipo de cambio y ahora estima que el peso se devaluará un 8% en 2025, lo que lo llevaría a cotizarse en 20 pesos por dólar. Esto tendrá un impacto directo en el costo de la deuda y en el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público, que alcanzará los 18.8 billones de pesos, equivalentes al 52.3% del PIB.
En este escenario, la estabilidad macroeconómica del país sigue siendo una prioridad. A pesar del ajuste en el tipo de cambio, Hacienda asegura que la capacidad del Estado mexicano para cumplir con sus obligaciones financieras se mantiene intacta. La tasa de referencia del Banco de México podría cerrar el 2025 en un 8% y bajar al 7% en 2026, mientras que la inflación podría ubicarse en un 3.5% al cierre de este año, dentro del rango objetivo del banco central.
Pero la atención de los mercados no está solo en México. Wall Street y la Bolsa Mexicana de Valores abrieron a la baja en este «Día D», con caídas por debajo del 0.50%. En la apertura de los mercados, el peso mexicano se depreció ligeramente a 20.3520 pesos por dólar, en comparación con su cierre previo de 20.3331 pesos por dólar en el mercado interbancario.
Los inversionistas buscan refugio en activos más seguros. El oro, uno de los principales activos refugio, se encuentra en zona de máximos históricos, con futuros cotizando en 3,158.31 dólares la onza troy. Mientras tanto, los bonos del Tesoro de 10 años se mantienen por debajo del 4.20% y el petróleo ha mostrado movimientos mixtos, con el barril de Brent cayendo a 74.39 dólares y el West Texas avanzando levemente a 71.27 dólares.
Pero quizá el indicador más revelador de la incertidumbre es el bitcoin, que ha dado un nuevo salto y se cotiza en 85,615 dólares. Este repunte es un reflejo de la desconfianza en los mercados tradicionales y la búsqueda de alternativas ante un posible terremoto financiero.
En medio de este complejo escenario, la Casa Blanca ha bautizado este 2 de abril como el «Día de la Liberación». Con la frase «It’s Liberation Day in America!», Trump ha dejado claro que está decidido a imponer medidas proteccionistas que podrían cambiar el rumbo del comercio global. El mundo entero está en espera. En unas horas se sabrá si la estrategia comercial de Estados Unidos dará un golpe irreversible a la economía mexicana o si, por el contrario, se encontrará una salida negociada que minimice los daños.
Lo que es seguro es que, independientemente del desenlace, la incertidumbre ha dejado huella en el panorama económico de México. La resistencia del país será puesta a prueba una vez más en el tablero del comercio internacional.